Un idiota en el poder es peligroso, es normal incluso sentir miedo. Pero no hay que dejar arrastrarse por el temor, no hay que seguirle el juego, no hay que quedarse achancado como un conejo o esconder la cabeza como una avestruz ante declaraciones o acciones que sean injustas. El sentido e interés común tienen que prevalecer frente a una visión reducida, cortoplacista y xenófoba; una visión que, al fin y al cabo, se alimenta del miedo y de los prejuicios que la sociedad lleva alimentando (y los políticos utilizando) durante generaciones.
20 de enero de 2017
20 de enero de 2017
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