Con todas las contraventanas y ventanas cerradas, las persianas totalmente bajadas, prácticamente a oscuras, me hallo. Es un pequeño mundo, mi mundo de estos instantes, aislado de todo, aunque menos de lo que quisiera del calor.
Calor.
Como dice un meme que he visto por las redes, quizá este sea el verano menos caluroso de los que están por venir.
Los niños son los grandes perjudicados de todo lo que hemos hecho mal en esta últimas décadas. Parece que muchos están empeñados en no salirse de esta senda.
Es lo que todos deseamos. Vivir a nuestra bola, sin preocupaciones o al menos con el menor número de ellas posibles, paladeando los momentos y abstraernos de cuestiones políticas, económicas, sociales o de cualquier otra índole. Pero no nos engañemos, no podemos vivir tranquilos, y si llega el día en que lo hagamos será una tranquilidad tan falsa como la del ganado que pace monótonamente en un cercado.
El último informe del IPCC es, como se esperaba, no muy halagüeño para la humanidad (y el planeta). ¿Se pondrán los gobiernos las pilas? ¿Se pondrá la ciudadanía las pilas? ¿Se pondrán las empresas las pilas o simplemente seguirán blanqueando (o verdeando) su imagen?
El otro día no pude contratar con Somos Conexión, pero hoy parece que ya sí. Pero aún no me ha llegado el correo electrónico de confirmación todavía... Estoy un poco gafado con esto del cambio.
Visto desde el punto de vista de alguien que no tiene apenas idea de fútbol, la marcha de Messi del F.C. Barcelona se debe, además de a querer más pasta, a los mismos motivos que tuvo Cristiano Ronaldo para irse del Real Madrid F.C.: huir del fisco.
Imágenes de bosques en llamas en Grecia, Turquía, California o Siberia, imágenes que se están volviendo comunes, que se repiten cada año. Triste y preocupantemente.