Esas grandes cuestiones que (casi) todos nos hacemos. Esas profundas preguntas que nos mantiene en vilo, enfurruñados, inquietos e incluso angustiados. Las lanzamos al viento y nadie responde y, probablemente, nunca sean resueltas.
Son tan grandes para unos seres tan irrisorios, tan banales en verdad. Porque lo más simple y, probablemente, certero es que no tengan solución, y que si la tienen no será solo una, sino tantas como posibilidades haya.
11 de noviembre de 2020
11 de noviembre de 2020
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