lunes, 25 de mayo de 2026

La encarnación del mal

En una entrevista en plena campaña electoral, en un programa matinal televisivo, Santa Libertad Ayuso describió a Pablo Iglesias como el mal personificado.

Tras la decisión de Iglesias de dimitir y dejar la política después de los malos resultados electorales del 4M, hay una corriente de opinión que afirma que el exvicepresidente se va con el rabo entre las piernas, abandonando a sus votantes a su suerte.

Es bien cierto que Pablo Iglesias no es, desde un inicio, el tipo de político que da confianza a todo el mundo (¿existe tal persona?), quizá sea por su falta de modestia tirando a vanidoso, o porque no siempre ha sido coherente (de nuevo, ¿existe algún político, o ser humano en general, coherente?), pero no hay que negar que en los debates suele ser bueno y tiene capacidad oratoria, además de haber sido valiente a la hora de abordar ciertos temas.

Ahora bien, lo que sí me parece coherente es que cualquier político deje su cargo si no obtiene los resultados esperados en unas elecciones (en este caso sumar lo suficiente como para gobernar, o apoyar, un gobierno de izquierdas que dejara a Ayuso fuera de la presidencia). Es algo que no se da habitualmente por aquí. Tampoco me parece normal que los que hace pocas semanas (o días) gritaban "Iglesias vete" le critiquen precisamente por marcharse.

9 de mayo de 2021

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